martes, 28 de febrero de 2012

Tema 39 oposición Geografía e Historia. Textos historiográficos sobre el reinado de ISABEL II

²  TEXTOS HISTORIOGRÁFICOS SOBRE EL REINADO DE ISABEL II
- Marichal, Carlos (1980): La revolución liberal y los primeros partidos políticos en España: 1834‑1844, Madrid, Cátedra. p. 169‑170.
Durante el periodo que va de 1837 a 1840 los partidos políticos Progresista y Moderado tuvieron un notable desarrollo. Su creciente fuerza desató al mismo tiempo el antagonismo entre ellos, manifiesto en enconadas batallas electorales y disputas parlamentarias, a pesar de que estaban lejos de ser partidos de masas en el sentido moderno. Esencialmente eran partidos oligárquicos que buscaban afanosamente afianzar su poder y promover los intereses materiales de los gru­pos relativamente restringidos que representaban.
La lucha por el poder no se limitaba exclusivamente a la pugna por controlar el parlamento [ ... ] También se extendía al terreno municipal [...] los gobiernos municipales controlaban la organización de la Milicia Nacional, el reclutamiento para el ejército, y tenían amplias facultades con respecto a la recaudación de impuestos. El objetivo de los moderados era subordinar estos poderes «democrá­ticos» y «federales» a la autoridad del gobierno central. En cambio, los progresis­tas veían en la relativa autonomía municipal un instrumento fundamental para lograr el apoyo popular necesario para llevar a cabo las reformas todavía pen­dientes.
 [ ... ] Los progresistas apoyaron a los sectores de la burguesía comercial y pro­fesional, de la pequeña burguesía y de los artesanos que reivindicaban sus dere­chos a participar en el ejercicio del poder político. Los moderados estaban más identificados con aquellos sectores de las clases altas que se oponían a las re­formas avanzadas.
- Payne, S.G. (1977): Ejército y sociedad en la España liberal 1808‑1936, Madrid, Akal, p. 11 ‑ 13.
 Lo que más llama la atención en el caso de España [...] es la dilatada dura­ción de la fase del periodo convulsivo (65 años, de 1810 a 1875) y la magnitud del paroxismo político implicado.  [ ... ]
Hubo otros dos factores de importancia implicados en la experiencia españo­la: los restos del Imperio y el conflicto de intereses regional / provincial. En el caso de España estos dos factores estuvieron más agudizados que en ningún otro estado del siglo diecinueve. Las guerras constantes dentro y fuera del país (1808-­14, 1815‑25, 1827, 1833‑40, 1846‑49, 1868‑78, 1869‑76) unidas a las continuas revueltas en las provincias, contribuyeron a mantener el sistema en constante conmoción durante décadas enteras, siendo una fuente de disturbios y gastos sin parangón en ningún otro país [...]
Siempre que las elites civiles de una nación son Incapaces de dirigirla y go­bernarla, son suplantadas por los militares [....]
La intervención de los militares en política suele conocerse como «militarismo», pero politólogos prefieren el término más exacto de «pretorianismo», que permite distinguir las funciones políticas de los militares... el término de pretorianismo se refiere específicamente a la intervención del ejército en la política y en el gobierno civiles confines primariamente civiles (es decir, políticos), más relacionados con problemas nacionales y políticos que con ambiciones militares propiamente di­chas.
Puelles Martínez, Manuel de (1980): Educación e ideología en la España contemporánea, Barcelona, Labor, p. 152‑153.
 La ley fue, en general, bien recibida por los diversos sectores [...]. Bien pudo decir Moyano en 1887:
«Esta ley ha durado y durará muchos años más porque dicha ley, y esto pue­do decirlo muy alto, fue una ley nacional, no de partido... » [ ... ]
Con la ley Moyano se acentúa también uno de los rasgos del sistema liberal educativo: la centralización [ ... ]
Frente al tema polémico del derecho de inspección de la Iglesia, Moyano supo hacer frente a su compromiso. Así, el artículo 295 dispone: «Las autoridades civi­les y académicas cuidarán, bajo su más estrecha responsabilidad, de que ni en los establecimientos públicos de enseñanza, ni en los privados se ponga impedimento alguno a los reverendos obispos y demás prelados diocesanos, encargados por su ministerio de velar por la pureza de la doctrina, de la fe y de las costum­bres, y sobre la educación religiosa de la juventud, en el ejercicio de ese cargo». La Inspección eclesiástica [ ... ] señalan, sin embargo, un foco de conflicto futuro. El deseo de los moderados de conciliarse con la Iglesia aumentará en los últimos años de la monarquía isabelina, exacerbando de este modo el conflicto entre la Iglesia y las fuerzas progresistas del país.

Tema 39. Textos historiográficos sobre la división provincial de Javier de Burgos

² Texto historiográfico:  La división provincial de Javier de Burgos
 [ ... ]parecía general el convencimiento de que los «vicios del sistema de división del territorio circunscriben cuando menos, paralizan a menudo y a veces imposibilitan la acción de la Administración», como escribe el ministro Javier de Burgos, [ ... ] Burgos aprovechó el proyecto de 1822, reduciendo el número de provincias a 49 (elimina Calatayud, Bierzo y Játiva), y crea en cada una responsables de gobierno con el nombre de «Subdelegados de Fomento» [ ... ] decisión tan fundamental al menos como la misma división provincial. Fiel a lo que era el objetivo clave de las reformas desde 1810, hacía la división provincial soporte para todos los ramos de la administración, incluida la militar. Pero sobre todo, Burgos prefiere hacer nuevas concesiones a la tradición histórica, que no disminuían sensiblemente su carácter racional [ ... ] Por ese motivo devuelve a las provincias vascas y Navarra su nombre territorial, aunque curiosamente no a Asturias. Explícitamente se reconoce partir de la estructura de los reinos o grandes distritos antiguos.
Con todo ello, Javier de Burgos pone los fundamentos de una administración «fuerte, vigorosa y centralizada obsesionada por la eficacia y la uniformidad «sin excepciones y privilegios»
 González Antón, L. (1987). “El territorio y su ordenación político – administrativa”. En Enciclopedia de la Historia de España. Volumen II, Madrid, Alianza, p. 77.

Tema 39 oposición Geografía e Historia. Textos historiográficos sobre el reinado de Fernando VII

Aquí os dejo una visión sobre el reinado de Fernando VII. La podéis utilizar para personalizar el tema 39.

² Texto historiográfico: La España de Fernando VII
Moreno Alonso, Manuel. (1985). “La España de Fernando VII”. Cuadernos de Historia 16
Desde la perspectiva de hoy es evidente que el balance de aquel reinado si­gue siendo negativo aun cuando se presenta menos sombrío de como ha venido siendo considerado tradicionalmente. Es evidente que entonces España quedó relegada a ser una potencia de muy segundo orden, hasta dejar de contar en el concierto europeo. Y en este sentido no deja de ser cierto el dicho según el cual a partir de la guerra contra los franceses la Historia Universal puede escribirse sin necesidad de mencionar a España. Desde entonces los españoles quedan fuera de la evolución normal de los Estados europeos, sintiendo ante el extranjero un complejo de inferioridad como en ningún momento anterior. Los españoles, en el torbellino de una crisis de conciencia sin precedentes, se vuelven sobre sí mis­mos, luchan entre sí enconadamente y mientras tanto, España vive una de las etapas de mayor ruina económica de su historia.
El reinado de Fernando VII, como no podía ser menos, aparece en la historia como uno de los más desgraciados cuando no de los más nefastos. Y la verdad es que son muchos sus rasgos negativos, desde la misma personalidad del rey hasta los errores de toda laya cometidos por sus hombres de confianza. La inca­pacidad, la corrupción administrativa, el desgobierno, la falta de una política con un mínimo de coherencia: todo predispone a resaltar las tintas negras del reina­do, y todo ello aun sin tener en cuenta las persecuciones políticas llevadas a cabo con tan gran ensañamiento. Sin embargo, hoy es necesario no quedarse sólo con la visión del esperpento y profundizar en una época en la que los españoles, con mayor o menor acierto, tuvieron que labrar su historia, con innegable capacidad de acción en medio del estrepitoso fracaso del Estado. Y de cualquier forma, la lucha por la libertad constituye una de las gestas más heroicas de las que los españoles han dado testimonio al mundo en su historia.
Moreno Alonso, Manuel. (1985). “La España de Fernando VII”. Cuadernos de Historia 16, nº 290, Madrid, 1985, p. 4.

Tema 39 oposición Geografía e Historia. Textos historiográficos sobre la Constitución de Cádiz.


La importancia de la Constitución de 1812
De Esteban, J.: Las constituciones de España, Madrid, Taurus, 1990
  “Dejando, pues, de lado la Constitución de Bayona, nuestra primera Constitución, redactada en Cádiz de 1810 a 1812, representa el hito fundamental que inicia la dialéctica constitucional que llega hasta el presente. Su significado, situándonos en el contexto de la época, aparece como un avance progresista fundamental para la modernización de la vida política española (…) supuso el motivo fundamental del nacimiento del liberalismo español y, en algunos casos, europeo. Su influencia, como es sabido, se extendería por toda Europa y América Latina, desde el mismo momento de emancipación de las colonias españolas. Por supuesto, en ella es posible encontrar todavía claras reminiscencias del Antiguo Régimen, pero al mismo tiempo da acogida también a conceptos e instituciones revolucionarias para su época. Lo cual se explica a causa de que intervinieran en su redacción tanto elementos progresistas o liberales como reaccionarios o ultramontanos”.   De Esteban, J.: Las constituciones de España, Madrid, Taurus, 1990

lunes, 27 de febrero de 2012

Arte Romano. Repaso características y evolución de la escultura Romana.

Características y Evolución de la escultura romana.
Un repaso para prácticas del tema 56 de oposición al cuerpo de profesores de Geogrfía e Historia.
Características generales:
- La escultura romana recogió la doble influencia del arte etrusco y del griego de época helenística, que los romanos asimilaron con avidez y adecuaron a sus necesidades para crear un arte original y ecléctico.
-  La austeridad  y el sentido práctico típicos del espíritu romano les hizo preocuparse por los aspectos utilitarios y funcionales de la escultura más que por la belleza.
- Los materiales más utilizados fueron el mármol y el bronce.
- Los romanos cultivaron preferentemente el retrato. Podían ser estatuas de cuerpo entero (de pie, sedentes, ecuestres) o sólo bustos. El retrato estaba policromado.
- Otra gran aportación artística de Roma fue el relieve histórico narrativo, nacido de la fusión de la tradición latina con el naturalismo helenístico. Los relieves decoraban edificios (arcos de triunfo, columnas conmemorativas, sarcófagos) narrando los hechos bélicos y civiles importantes de la historia de Roma con una finalidad docente.
- La escultura,  además de adornar las casas y  lugares públicos, era un instrumento al servicio de la política, de propaganda para mostrar el poder de Roma y el prestigio de los emperadores y clase nobiliaria.
- Los artistas eran generalmente griegos, emigrados a Italia tras la conquista de Grecia por Roma a fines del siglo III a.C. y de gran destreza técnica, ya que la práctica de las artes era considerada indigna para un ciudadano romano. También entonces llegaron muchas obras de arte griegas, producto del saqueo o la compra, para adornar las casas romanas. Se despertó la pasión por el coleccionismo privado y  se encargaron copias de las esculturas más famosas, especialmente de tema mitológico. Muchos de estos originales se perdieron y hoy conocemos la escultura griega clásica a través de las copias romanas.
Evolución y periodos  
La escultura romana fue evolucionando a lo largo del tiempo, coexistiendo dos corrientes estéticas paralelas: una popular y realista y otra aristocrática e idealista. Predominan una u otra según los diversos momentos históricos. La evolución del retrato se puede estudiar por la forma de los ojos, la barba y el cabello.
Hay dos periodos fundamentales en la escultura romana: la Época Republicana y la Época Imperial.
. Época Republicana (509 a.C- 27 a.C):

A diferencia de la idealizada escultura griega, el retrato romano trataba de reflejar con fidelidad los rasgos individuales del retratado, sin omitir los defectos, de ahí que fuera de un penetrante realismo. El origen de los retratos se relaciona con la tradición etrusca de hacer máscaras funerarias en cera de los antepasados que eran portadas en las  procesiones del entierro y se guardaban en el hogar. Al principio sólo los patricios romanos que habían ejercido cargos públicos tenían derecho a retratos (ius imaginum). El retrato republicano acusa el carácter del retratado así como su rango social. Junto a retratos de cuerpo entero, de pie o sedentes, hay bustos sólo de la cabeza y cuello. Los hombres carecen de barba y llevan el pelo corto.

De esta época son el Grupo Barberini, un patricio portando dos cabezas esculpidas de sus antepasados de acusado realismo, los bustos de Catón y Porcia, retrato doble de un matrimonio y la cabeza de Pompeyo el Grande, del siglo I a.C, retrato de gran dominio técnico y fidelidad  psicológica del personaje, general muy respetado por sus virtudes.

Buen ejemplo de relieve republicano es el friso del altar de Domicio Enobarbo, de fines del siglo II a.C, con una ceremonia ritual de sacrificio.
Época Imperial (27 a.C- 476):

Durante la época de Augusto se abre paso el idealismo griego y los refinamientos helenísticos en la escultura romana, aunque  el pueblo no llegó a entender esta elegante y aristocrática corriente. El arte se hará oficial y político, siendo el emperador la figura más retratada. Los retratos más conocidos son el Augusto de Prima Porta, un retrato thoracato - como mando militar con coraza- de rasgos idealizados en una postura inspirada en el Doríforo de Policleto y el Augusto Pontífex Maximus que luce toga y manto sobre la cabeza. Los retratos femeninos tienen el pelo recogido en un moño con raya en medio (retrato de Livia).

En cuanto al relieve histórico destacan los del Ara Pacis o altar de la paz, un conjunto hípetro realizado en mármol, con un altar y una construcción rectangular que lo rodea. El muro exterior tiene dos frisos: en el basamento una decoración vegetal muy clásica y encima relieves narrativos con escenas del cortejo procesional de Augusto y su familia, cuyos rostros y actitudes son verdaderos retratos.

Bajo los emperadores Julio-Claudios (14- 68) continuó la corriente idealista. Destaca el retrato apoteósico de Claudio, en que el emperador aparece divinizado, con el torso desnudo y corona de laurel.

En la época Flavia (68-98) el retrato se inclina por la tradición realista, mostrando interés por los juegos de luz y sombra, el movimiento y los detalles. El busto se  alarga a hombros y pecho como en los de Vespasiano y Tito. El Retrato de  una dama, de elegantes y delicados rasgos, luce un alto aparatoso peinado de nido de avispa.

El relieve de estilo ilusionista, mostrando un espacio continuo, con estudio de la perspectiva y del movimiento, alcanzó gran difusión en estos momentos. Los mejores relieves históricos son los del Arco de Tito con el desfile triunfal del emperador y su ejército entrando en Roma tras el saqueo del templo de Jerusalén en el año 70.

 Al emperador Trajano (98-117) se debe un ejemplo magnífico de relieve histórico: la Columna Trajana (113)  El relieve continuo recorre en helicoidal el fuste; es histórico y narrativo ya que relata las campañas del emperador contra los Dacios. Las figuras están llenas de movimiento. Es un bajorrelieve pictórico, con un fondo de  arquitecturas y paisaje con gran sensación de profundidad. Refleja el poder imperial.

En tiempos de Adriano (117- 138) retorna la corriente clasicista en el retrato como en los famosos retratos idealizados de Antinoo, su favorito. El busto de Adriano, más realista, presenta dos innovaciones: la aparición de la barba y los ojos tallados a trépano con pupilas e iris, lo que aumenta la expresividad. El busto llega por debajo del pecho.

 En cuanto al relieve se generalizó el uso de los sarcófagos con relieves en el frente y los laterales, por ir adosados  al muro de temas mitológicos, escenas de batallas y cacerías o estrigilados.

Con los Antoninos (138-192) el retrato presenta mayor barroquismo. Los bustos comprenden hasta el vientre y los brazos. Lo mejor es la estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio, la única bien conservada,  realizada en bronce y situada en la plaza del Capitolio de Roma. El emperador aparece con barba y una rizada cabellera y el caballo está soberbiamente modelado. Destacan los relieves históricos de la columna de Marco Aurelio, similar a la de Trajano. Los relieves de la columna de Antonino Pío presentan la apoteosis de Antonino y su esposa.

Bajo los Severos (192-235) los retratos acusan una mayor tendencia al realismo y la barba se alarga, como vemos en el busto de Caracalla, de gran profundidad psicológica, con pelo y barba muy rizados para conseguir mayor colorismo.

En la etapa de anarquía militar (235-285) los retratos continúan el realismo acusado y se hacen relieves de gran barroquismo como el Sarcófago Ludovisi, con escenas de luchas contra los bárbaros.
En el Bajo Imperio, a partir del siglo IV,  la escultura decae a causa de la crisis general que vive el Imperio. La técnica retrocede y desaparece la belleza y la tradición clásica. El arte se hace más convencional, antinatural, expresivo y espiritual. Los retratos tienden a la esquematización y simplificación de formas, rompiendo el canon de proporciones como en Los Tetrarcas, de San Marcos de Venecia. Las figuras, sin barba, tienen enormes ojos como el retrato colosal del emperador Constantino. Al mismo tiempo los relieves se deshumanizan. El arco de Constantino tiene buenos relieves laterales, si bien la mayoría de ellos proceden del monumento a Trajano en Benevento

Arte Romano. Repaso características de la Arquitectura Romana.

Arquitectura Romana

El mundo griego fue fundamental para el desarrollo del arte romano junto a las aportaciones de la cultura etrusca. Sin embargo, también tuvo una indiscutible personalidad, manifestada principalmente en la arquitectura.
Posteriormente el arte romano repercutió enormemente en las culturas occidentales, siendo la base cultural de Occidente hasta nuestros días.
El arte en Roma se puso al servicio de nuevas necesidades. Esto explica el nacimiento de nuevas manifestaciones y también la aparición de un arte con gran centralización y unitarismo, no sólo en Roma sino también en el resto del Imperio.
Las principales características que aporta el arte romano como novedad son:
  • Preocupación, en la arquitectura, por el juego de masas que viene por los elementos usados en la construcción.
  • Arquitectura mucho más colosal.
  • Como elemento arquitectónico básico, se van a utilizar el arco, la bóveda y, por tanto, la cúpula.
  • Se va a crear el retrato en la escultura.
  • Roma fue la creadora del relieve histórico, continuo y narrativo.
El arte romano se puede dividir de forma similar a la historia del Imperio en tres periodos:
  • Periodo de la República: s. VI (hacia el 510) - 27 a.C.
  • Periodo de Augusto: la época clásica: 27 a.C. - 14 d.C.
  • Periodo imperial: dividido a su vez en:
    • De Tiberio a Trajano: 14 - 117
    • De Adriano a Alejandro Severo: 117 - 235
    • De Maximino a Constantino: 235 - 315
Arquitectura Romana
Las principales características de la arquitectura romana son:
  • Es una arquitectura caracterizada por la monumentalidad, no sólo por el espacio que ocupa sino también por su significado. Esto viene dado también por la idea de la inmortalidad del Imperio.
  • Es una arquitectura utilitaria, práctica, funcional. Por esto y también por la propia estructura del Estado, aparecen nuevas construcciones, con un gran desarrollo de la arquitectura civil y militar: basílicas, termas, etc.
  • Es una arquitectura dinámica., como consecuencia del empleo de algunos elementos constructivos como el arco y la bóveda.
  • Los materiales utilizados son muy variados: piedra cortada en sillares regulares y dispuesta a soga y tizón, hormigón, ladrillo, mampuesto, madera... Cuando el material era pobre se solía revestir con estucado, placas de mármol o con ornamentación de mosaicos o pintura.
  • Se usa el orden toscano y también el jónico y el corintio. Aunque lo más significativo fue el uso del elegante orden compuesto. También fue muy frecuente la superposición de órdenes en edificios muy altos. Normalmente en el piso bajo se empleaba el orden toscano, en el medio el jónico y en el superior el corintio. Los capiteles, en general, presentan motivos con mayor libertad que en Grecia y hay algunos con figuración.
    Aparecen las guirnaldas y los bucranios como elementos decorativos.
  • También la arquitectura romana empleó la superposición en el mismo vano del arco y el dintel.
Principales diferencias entre la Arquitectura Romana y la Griega
Las principales diferencias entre la arquitectura romana y la arquitectura griega son:
  • La romana es una arquitectura más ornamentada.
  • Hay novedad de los temas decorativos.
  • Mayor perfección de los monumentos.
  • Los edificios tienen un gran utilitarismo.
  • La arquitectura es fundamentalmente civil y militar, frente a la arquitectura básicamente religiosa de Grecia.
  • Se trata de una arquitectura más dinámica frente a la griega, más estática.
  • El arco, la bóveda y la cúpula son más utilizados frente al dintel de Grecia.
Pese a estas diferencias, existen muchas semejanzas con el arte griego ya que Roma asimiló numerosos elementos artísticos y arquitectónicos de los países que incorporaba a su imperio. También fue frecuente emplear artistas nacidos y formados en otros territorios, siendo los principales originarios de Grecia.

Tema: El reinado de Alfonso XIII: la crisis de la Restauración (1902-1931)

Tema: El reinado de Alfonso XIII: la crisis de la Restauración (1902-1931)

Introducción
El reinado de Alfonso XIII (1902-1930) fue un período convulso en la Historia de España. En él se produjo la crisis del Sistema de Cánovas por la propia crisis del Turno de Partidos y de los propios partidos Conservador y Liberal en sí. Paralelamente se reforzaba la oposición republicana, nacionalista y especialmente, los movimientos obreros, al tiempo que la sociedad y economía experimentaban los primeros indicios de modernización.
Como respuesta a esta crisis, el sistema respondió con una tímida línea reformista a principios de siglo y con un cierre del sistema político después. Por su parte, el Rey Alfonso XIII intentó sustituir el inoperante juego político por un sistema autoritario sustentado por los militares. Eso le costó su trono.
Regeneracionismo y revisionismo político.
Los primeros años del reinado de Alfonso XIII, entre 1898 y 1912 están marcados por el Regeneracionismo desde el poder, (también denominado Revisionismo). Se trata de un serio intento de reformar el Sistema de la Restauración desde dentro y adaptarlo a las nuevas demandas sociales, especialmente de los movimientos obreros moderados. Sin embargo, no cambió lo fundamental pues fue incapaz de abrir el sistema político y hacerlo más participativo (los protagonistas del Revisionismo fueron Maura y Canalejas).
La primera manifestación del Revisionismo Político fue la “revolución desde arriba” del gobierno conservador de Maura (genéricamente entre 1902-1909). Lo más importante de esta revolución desde arriba fue una tímida reforma de la legislación laboral que mejoraba algo la condición de los obreros. Más importante fue la creación del Instituto Nacional de Previsión (1908), germen de la seguridad social, pero que no empezó a tener resultados tangibles hasta 1919.
La única reforma política fue la Ley de Reforma Electoral de 1907 que en su artículo 29 concedía automáticamente el escaño en las circunscripciones en que se presentara un solo candidato. Lejos de solucionar el fraude electoral, lo único que hizo fue “maquillarlo”.
El Partido Liberal de Canalejas llevó a cabo un regeneracionismo político de mayor alcance entre 1910-1912: nuevas leyes laborales, la eliminación del impuesto de consumos, la Ley del Candado (que limitaba la creación de nuevos conventos e instituciones religiosas) y sobre todo, la Ley de Reclutamiento (1912), que eliminaba el Soldado de Cuota, aunque no acababa con las discriminaciones respecto al servicio militar. Estas reformas se vieron truncadas por el asesinato de Canalejas en 1912.
Las crisis de 1909 y 1917
La Semana Trágica de Barcelona (1909) fue la primera crisis grave que sufrió el Sistema de la Restauración tras la Guerra de Cuba (1898). Esta sublevación no respondía a ninguna ideología concreta, sino que fue una explosión de descontento popular motivada por el paro en el sector textil y el embarque de los soldados destinados a Marruecos en el puerto de Barcelona. Entre los amotinados había anarquistas, republicanos y catalanistas que tomaron las calles de la ciudad durante una semana. Una de las manifestaciones de estos desórdenes fue la violencia contra la iglesia y la quema de conventos, tan irracional como espontánea. Estos ataques muestran cómo las clases bajas urbanas identificaban a la Iglesia con el orden constituido y con los intereses de las clases dominantes. Sin embargo, la quema de conventos fue vista en la católica España como un signo de barbarie y desorden público. La respuesta del gobierno de Maura contra la Semana Trágica fue el uso de la fuerza, e incluso una represión exagerada (como el caso del juicio y ejecución del anarquista Ferrer Guardia), lo cual le costó perder el poder. De este modo, en la Semana Trágica de Barcelona estallaron a la vez todos los conflictos latentes en el Sistema de la Restauración ante la opinión pública y comenzó la lenta ruina de dicho sistema político.
La Semana Trágica y el asesinato de Canalejas (1912) no sólo pusieron fin al período del Revisionismo Político desde el poder sino que abrió un nuevo período (1912-1923) en el que se manifestó la crisis de los Partidos del Turno y el propio Turno de Partidos como lo había diseñado Cánovas. La crisis de los partidos del turno (Conservador y Liberal) se debió a que no eran partidos de masas y, por tanto, dependían demasiado de líderes como Cánovas, Sagasta o Canalejas. Cuando éstos desaparecieron, la falta de liderazgo produjo luchas internas por el poder. Al mismo tiempo entró en crisis el sistema del turno que permitía la alternancia pactada entre el Partido Conservador y Liberal. A partir de 1909, y a raíz de la Semana Trágica, el Partido Conservador se vio obligado a dejar el poder por la presión internacional y de la oposición.
Paralelamente, la oposición política, marginada del sistema canovista se reforzaba en los primeros años del siglo XX. Entre la oposición política adquirieron mucha fuerza los partidos republicanos (demócratas y anticlericales) como el Partido Radical de Lerroux o el Partido Reformista de Melquíades Álvarez; también se siguieron desarrollando los partidos obreros, PSOE y Anarquistas, al ritmo del desarrollo industrial. Los anarquistas organizaron su sindicato, la CNT, a partir de 1910. También destaca el desarrollo de los partidos nacionalistas, especialmente de los catalanistas. Entre éstos se siguió desarrollando el nacionalismo catalán conservador en torno a la Lliga Regionalista de F. Cambó, asimismo surgió un nacionalismo catalán de izquierdas y republicano: Ezquerra Republicana de Catalunya de F. Maçiá. El nacionalismo vasco (PNV) se moderó respecto a las posturas radicales y antiespañolistas iniciales de Sabino Arana.
España no participó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), aunque la opinión pública española se dividió entre aliadófilos y germanófilos, sin embargo, la guerra tuvo efectos económicos y sociales muy importantes en España. Durante la guerra, España pasó a ser suministradora de materias primas y alimentos a los contendientes, lo cual hizo aumentar mucho las exportaciones. Esto tuvo un efecto expansivo sobre la economía, pues mejoró la balanza comercial. Sin embargo, el aumento de la demanda exterior provocó un ascenso generalizado de los precios. Mientras tanto, los beneficios obtenidos no se repartieron adecuadamente, ni se produjo un ascenso paralelo de los salarios. Consiguientemente, las clases bajas perdieron poder adquisitivo y aumentó el descontento y la conflictividad social (afiliaciones a los sindicatos, huelgas).
Todos estos problemas económicos y sociales se unieron al problema político y al descontento en el ejército, y finalmente se precipitaron en la crisis de 1917.
La primera manifestación de esta crisis fue la creación de las Juntas Militares de Defensa. Éstas se formaron desde 1916 entre la oficialidad intermedia y se sublevaron a principios de 1917. Las razones de esta sublevación fueron el descontento contra la política del gobierno liberal de Romanones: pérdida del poder adquisitivo de los militares, favoritismo en la concesión de destinos a Marruecos, exigencia de exámenes de “aptitud” considerados como una “deshonra”. El Manifiesto de las Juntas de Defensa supone la reaparición del protagonismo del ejército en la política, pues los militares aparecen como los garantes de los principios sagrados de la patria (unidad nacional, orden público, etc.). El rey Alfonso XIII, lejos de luchar contra este movimiento, lo apoyó, convencido de que el ejército era la mejor defensa contra la oposición política al Sistema de la Restauración y el mejor sustituto frente a la crisis política de dicho sistema.
La Asamblea de Parlamentarios fue el segundo capítulo de la crisis de 1917. Se trató de una especie de “parlamento alternativo” a las Cortes, reunido en Barcelona, por iniciativa de Cambó y la Lliga Regionalista, pero que pretendía unir a toda la oposición política al Sistema de la Restauración (republicanos, nacionalistas y socialistas). La Asamblea de Parlamentarios pudo ser una revolución política incruenta, pues pretendía comportarse como una asamblea constituyente que modificara definitivamente el caduco sistema de Cánovas. Sin embargo, fracasó por las propias diferencias entre sus componentes (incluían a representantes de los empresarios catalanes y obreros a un tiempo), la oposición frontal del rey y del ejército, el miedo de los grupos burgueses a la Huelga General y el ofrecimiento a los catalanistas de la Lliga a participar en gobiernos de concentración.
El tercer capítulo de la crisis de 1917 fue la Huelga General promovida al mismo tiempo por socialistas y anarquistas, y que protestaba contra la pérdida de poder adquisitivo de los obreros. Sin embargo, más importante que las reivindicaciones laborales (típicas de una huelga), eran las reivindicaciones de un cambio en el sistema político que justifican que se califique a ésta como una
Huelga Revolucionaria. La huelga tuvo éxito en zonas urbanas (Barcelona, Madrid, Vizcaya, Asturias, Zaragoza), pero apenas tuvo importancia en otras zonas como Andalucía. La respuesta del gobierno fue negarse a negociar y el uso de la fuerza, el ejército fue así utilizado como una fuerza de orden público contra los huelguistas. La huelga contribuyó a hacer fracasar a la Junta de Parlamentarios y a acercar las posturas entre las Juntas de Defensa y el rey.
Tras la crisis de 1917 se hizo patente la inoperancia del sistema político y su incapacidad de abrirse a un modelo más democrático. Aún se intentó revitalizar con gobiernos de concentración que reunían a las fuerzas políticas monárquicas y conservadoras, pero éstos también fracasaron. Al rey sólo le quedaba la vía militar.
La Guerra colonial en Marruecos. El desastre de Annual
La Guerra de Marruecos fue un auténtico cáncer de la vida política española entre 1906 y 1927. Su origen está en la Conferencia de Algeciras (1906), en que las disputas entre las grandes potencias por el Protectorado de Marruecos provocaron la concesión de la parte septentrional de éste, el Rif, a España.
El Rif era una zona pobre poblada por tribus belicosas llamadas kabilas que constantemente amenazaban los puertos de Ceuta y Melilla.
El gobierno de Maura y el ejército español se plantearon la conquista de El Rif como una cuestión de honor y prestigio nacional que permitiera olvidar a la opinión pública el desastre del 98. Además existían ciertos intereses económicos en la zona (minas de hierro).
Sin embargo, la cuestión de Marruecos se convirtió en un terrible problema pues lejos de una victoria fácil se convirtió en una larga pesadilla por la resistencia de los rifeños dirigidos por un líder muy hábil: Abd-el-Krim.
La Guerra de Marruecos dividió a la sociedad española. Por un lado, los políticos se dividieron entre aquéllos que apoyaban la conquista de Marruecos y los que preferían su abandono. Los militares se dividieron entre los africanistas (favorecidos por los ascensos conseguidos por méritos de guerra en Marruecos) y los juntistas (marginados en la Península y sometidos al ascenso por rigurosos escalafón, éstos acusan de enchufismo a los africanistas). Por último, la Guerra de Marruecos agravaba el problema de los soldados de cuota que libraba del servicio militar a los hijos de las clases acomodadas (esto provocó la Semana Trágica de Barcelona).
El punto álgido del conflicto marroquí llegó en 1921 cuando el General Fernández Silvestre fue derrotado en Annual. Se perdieron más de 13.000 hombres y la propia ciudad de Melilla estuvo a punto de caer en manos de Abd-el-Krim. La oposición acusó al gobierno e incluso al propio rey de ineptitud. El desastre de Annual fue una de las causas más importantes del golpe de estado del General Primo de Rivera (1923).
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
La Dictadura de Primo de Rivera surgió como la última oportunidad que tenía la monarquía de Alfonso XIII de perpetuarse mediante la solución de los problemas que aquejaban a España. Entre sus causas está la inoperancia de los Partidos del Turno, el estado de agitación social influido por la Revolución Rusa de 1917 (Trienio Bolchevique en Andalucía; terrorismo anarquista, patronal y estatal en Barcelona), el Desastre de Annual y el ejemplo del triunfo del Fascismo en Italia (1922).
El Golpe de Estado de Primo de Rivera contó con el apoyo del empresariado catalán interesado en acabar con el peligro anarquista, de un sector del ejército partidario de la mano dura contra el desorden social y, sobre todo, del rey Alfonso XIII como único medio de perpetuar la monarquía.
El Directorio Militar (1923-1925) fue el primer período de la Dictadura. Se trataba de un gobierno formado por militares (no tiene nada que ver con el Fascismo Italiano, pese a las similitudes en la toma del poder) que suspendió aunque no derogó la Constitución de 1876 pues pretendía ser una solución temporal a la crisis. Este primer período estuvo coronado por varios éxitos como el Desembarco de Alhucemas (1925) que llevó a la derrota de Abd-el-Krim gracias a la colaboración con los franceses (1927). Otro éxito fue la represión del anarquismo en Barcelona.
El Directorio Civil (1925-1930), supuso un intento de perpetuar la dictadura en el tiempo, para ello, Primo de Ribera quiso crear un partido, la Unión Patriótica formado por “notables locales” y no por auténticos políticos y quiso reformar la constitución, sin embargo, no tuvo suficientes apoyos y se retiró de la política (1930).
La retirada de Primo de Ribera llevó a la oposición política ilegalizada durante la Dictadura, al Pacto de San Sebastián (1930) (republicanos, catalanistas y socialistas). En éste la oposición se une para derribar a la Monarquía, en principio mediante un pronunciamiento. Sin embargo, el fin de la Monarquía de Alfonso XIII proviene de la voluntad popular, por los buenos resultados de la coalición republicana en las elecciones municipales de abril de 1931 que fueron entendidas como un plebiscito entre Monarquía y República. Alfonso XIII abdicó y abandonó España. Así se proclamó la II República Española.
Evolución económica. La sociedad.
En las tres primeras décadas del siglo XX se produjeron transformaciones muy importantes en la demografía que indicaban la tendencia de la sociedad española hacia una incipiente modernización y mayor peso del mundo urbano.
La Gripe Española de 1918-19 fue la última mortalidad catastrófica que afectó a España (más de 200.000 fallecidos en un solo año) y a partir de los años 20 se fue produciendo una incipiente transición demográfica: caída de la mortalidad y especialmente de la mortalidad infantil. Esto no se tradujo, sin embargo, en un crecimiento demográfico espectacular, pues la natalidad también cayó muy pronto. Sí aumentó la esperanza de vida por la desaparición de las grandes hambres y epidemias. Otro fenómeno de este período fue la mayor intensidad de los movimientos migratorios, tanto hacia América como, sobre todo, los movimientos migratorios internos hacia las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao, etc.)
Respecto a los sectores de actividad, y aunque siguió dominando el sector primario, se produjo un crecimiento del sector secundario. En general, la sociedad se hizo algo más urbana.
La producción agrícola continuó aumentando en el primer tercio del siglo XX, pero los rendimientos seguían mucho más bajos que los europeos. Respecto a la industria el sector dominante fue la siderurgia vasca. Tanto la agricultura como la siderurgia subsistían frente a la competencia exterior gracias a los aranceles más proteccionistas de Europa.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue un período de expansión económica coyuntural, pero, como hemos visto, sólo benefició a ciertos empresarios y acentuó la conflictividad social.
La Dictadura de Primo de Rivera llevó a cabo una política económica intervencionista, en la que el estado subvencionaría ciertas actividades industriales poco competitivas (ferroviarias, navieras, etc.), asimismo fomentó el nacimiento de monopolios (CAMPSA, Telefónica), y un ambicioso programa de obras públicas (carreteras). La debilidad fiscal de la hacienda española impidió al estado llevar adelante muchas de estas iniciativas.
Como ya hemos dicho, la sociedad española seguía siendo mayoritariamente rural aunque a principios del siglo XX creció la población urbana.
La clase dominante, la alta burguesía terrateniente, se convirtió en un grupo conservador y católico, defensor de la unidad nacional, la tradición y el orden. La burguesía periférica, especialmente la burguesía industrial catalana era más cercana a los modelos europeos, pero estaba marginada del poder, de ahí su aspiración a la autonomía. Las clases medias eran aún muy débiles, aunque fueron adquiriendo cada vez más fuerza, aspiraban a un régimen más democrático, pero tenían miedo al movimiento obrero. Por último el proletariado fue el grupo social que más creció, aunque su nivel de vida se vio perjudicado tras la Primera Guerra Mundial. Consiguientemente la conflictividad social creció mucho a partir de 1917. El campesinado, aunque muy abundante, seguía siendo una clase pasiva, aunque también se produjo una proletarización del campesinado andaluz entre el que cundió el anarquismo.

Frases o chistes del día

Paulo Coelho

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.