jueves, 8 de marzo de 2012

Comentario Palacio Rucellai. Alberti. Arquitectura Renacimiento




Palacio Rucellai

-      Nombre: Palacio Rucellai
-      Arquitecto: Alberti
-      Cronología: siglo XV
-      Estilo: renacimiento (Quattrocento)
-      Localización: Florencia

ENCARGO:
El palacio Rucellai se levantó sobre un espacio restringido al que tuvo que adaptarse el arquitecto. Este palacio renacentista es un ejemplo de la renovación y de la prosperidad de algunos grupos sociales.
DESCRIPCIÓN:
El palacio de Alberti plantea un lenguaje arquitectónico diferente al de los palacios anteriores. La fachada tiene su inicio en un zócalo recorrido por un largo banco, verdadero salón de espera de los clientes en un contexto en que los palacios cumplían funciones de resistencia y de despacho.
A continuación se localiza la planta baja en la que aparecen pilastras de orden dórico, y en el que apreciamos aparecen pilastras de orden dórico, y en el que apreciamos aperturas cuadradas y puertas y ventanas con dinteles horizontales. El primer y el segundo piso se caracterizan por la aparición de pilastras de orden jónico y corintio (libremente modificados). Entre las pilastras aparecen ventanas con parteluz, enmarcadas en arcos de medio punto. Separan los distintos pisos entablamentos de origen clásico. El edificio está rematado por una gran cornisa que aparece sostenida por ménsulas.
El conjunto de la fachada consigue un ritmo vertical gracias a la utilización de las pilastras y otros elementos arquitectónicos. El uso de sillares de diferentes frisos, ventanas y puertas evita que el edificio de la sensación de monotonía a la vez que le da ritmo.
La distribución interior del palacio parte de un patio central en torno al cual, se articulan las dependencias del edificio.
La estructura del palacio renacentista.
  • Del palacio Rucellai desaparece la torre defensiva medieval y el edificio se integra en la arquitectura urbana como expresión del nuevo espíritu. Sin embargo, el almohadillado y la solidez del piso inferior, con estrechos vanos adintelados, manifiestan el poder de los moradores.
  • El edificio se estructura en torno a un patio central porticado o atrio, siguiendo la disposición de la domus romana. Sirve como patio de luces y, por supuesto, de acceso interno a las distintas dependencias de la construcción y a la fachada interna porticada o loggia. Hoy el patio está cerrado en dos de sus lados.
  • El piso inferior es utilizado para el tránsito de clientes, comerciantes y visitantes. También integra el lugar de almacén de productos, las cocinas, y los establos. Sus entradas deben ser varias para dar entrada y salida fácil a carruajes, animales y peatones.
  • El primer piso o piano nobile constituye el lugar de residencia de la familia y donde hacer gala de su poder y riqueza. De ahí que deba estar más engalanado externa e internamente.
  • El piso superior suele ser el de los dormitorios y el de las habitaciones de invitados y sirvientes.
  • Remata el edificio un alerón sobresaliente que cumple las  funciones de cerrar la composición de la fachada en sentido horizontal y de alejar el agua de lluvia del paramento.
Aportaciones estéticas.
Las aportaciones renacentistas de la obra que engarzan en el mundo clásico radican en la fachada.
  • Alberti diseña tres pisos separados por sendos entablamentos que generan una serie de franjas horizontales sometidas a la tensión de pilastras verticales. Para evitar la excesiva monotonía de los pisos superpone los órdenes clásicos, lo que denota la influencia del Coliseo Flavio o del Teatro de Marcelo. En la planta baja son de orden toscano, en el piso principal, jónicas, y en el superior, corintias.
  • La combinación de pilastra, entablamento y arco de medio punto de los pisos superiores también está inspirado en los edificios de espectáculos romanos y será retomado por arquitectos como Andrea Palladio en el siglo XVI.
  • El muro presenta un suave almohadillado, técnica que consiste en resaltar los sillares rebajando sus bordes, como se hacía también en edificios de ingeniería romanos como los acueductos y los puentes.
  • Las ventanas son geminadas y se inscriben en arcos de medio punto. La prioridad del piso central es reforzada por la colocación de los escudos de la familia Rucellai sobre algunas de las ventanas.
Las líneas horizontales y verticales, curvas y ángulos, vanos y planos se organizan de tal modo que dan a esta fachada un singular ritmo.
EL ARTISTA
La principal contribución al arte del humanista León Battista Alberti son sus estudios y escritos recopilados en tratados donde se recogen las teorías artísticas del momento. En las fuentes clásicas buscó la perfección, la armonía y la belleza. Durante años estudio y midió los monumentos romanos, que le seducían especialmente, y de ellos extrajo las leyes sobre las proporciones y la perspectiva que plasmó en sus tratados dedicados a la pintura, la arquitectura y la escultura.
No obstante también llevó a cabo obras prácticas. Sentía predilección por los problemas complicados y por ello se atrevió a finalizar las fachadas de dos edificios góticos ( el Templo Malatestiano de Rímini y Sta. María Novella en Florencia). También levantó la gran iglesia de San Andrés de Mantua, modelo para las iglesias del Manierismo y el palacio Rucellai, del que hemos hablado.
Otros palacios florentinos del Quattrocento.
La tipología  desarrollada en este palacio alcanzará gran éxito  en Roma, más que en la propia Florencia. Tres son los palacios más renombrados junto al que hemos analizado
  1. Palacio Medici-Ricardi de Michelle Michellozzo.(1444)
  2. Palacio Pitti de Filipo Brunellechi.(1458-62)
  3. Palacio Strozzi de Benedetto di Maiano.(1489)
  4. A éstos habría que añadir el Palacio Piccolomini (1459) en la ciudad de Pienza, obra del mismo Bernardo Rossellino que levanta el Rucellai

miércoles, 7 de marzo de 2012

Comentario del Moisés de Miguel Ángel. Escultura del Renacimiento.

Moisés


  • Nombre: Moisés
  • Autor: Miguel Ángel Buonarroti
  • Cronología: 1513-1516 (S. XVI)
  • Estilo: Renacimiento (Cinquecento)
  • Materia: mármol de carrera
  • Técnica: talla

  • Localización: Iglesia de San Petro in Vincoli, Roma
  • Escultura de bulto redondo y sedente.

El Moisés es una escultura de mármol, obra de Miguel Ángel Buonarroti (1513-1515), centrada en la figura bíblica de Moisés. Originariamente concebida para la tumba del papa Julio II en la Basílica de San Pedro, el Moisés y la tumba se colocaron finalmente en la iglesia menor de San Pietro in Vincoli, en la zona del Esquilino, tras la muerte del papa. La familia della Rovere, de la que el papa procedía, fueron los mecenas de esta iglesia, y el mismo papa había sido cardenal titular antes de su nombramiento como representante del Vaticano.
Tema: el tema es bíblico. El profeta Moisés, al regresar de su estancia en el monte Simón portando las tablas de la ley, contempla horrorizado como los israelitas han abandonado el culto de Jehová
La estatua se representa con cuernos en su cabeza. Se cree que esta característica procede de un error en la traducción por parte de San Jerónimo del capítulo del Éxodo, 34:29-35. En este texto, Moisés se caracteriza por tener karan ohr panav ("un rostro del que emanaban rayos de luz"), lo que San Jerónimo en la Vulgata tradujo por cornuta esset facies sua ("su rostro era cornudo"). El error en la traducción es posible debido a que la palabra "karan" en hebreo puede significar "rayo" o "cuerno". Cuando Miguel Ángel esculpió el Moisés el error de traducción había sido advertido, y los artistas de la época había sustituido, en la representación de Moisés, los cuernos por dos rayos de luz. No obstante Miguel Ángel prefirió mantener la iconografía anterior.
Composición: la composición es clásica y cerrada; se estructura en un eje vertical desde la cabeza hasta el pliegue formado entre las piernas del profeta, cuya figura queda enmarcada por dos líneas rectas verticales en los extremos. Existe un ligero contrapposto marcado por el giro de la cabeza y la simétrica composición entre el brazo izquierdo hacia arriba y el derecho hacia abajo, así como la pierna izquierda hacia fuera y la derecha hacia dentro. Esta composición le permite al artista sugerir el movimiento en potencia: los músculos están en tensión, pero no hay movimiento en acto. Capta el instante en que Moisés vuelve la cabeza y va a levantarse, lleno de furia y de ira, esto se conoce con el nombre de “terribilitá”. Miguel Ángel abandona los rostros serenos y opta por la expresividad, mostrándonos un moisés lleno de vida interior y claramente influenciado por el grupo helenístico del Laocoonte.
El autor busca la belleza plasmando su interés por la anatomía humana, con un modelado perfecto en el que la luz resbala por el mármol blanco pulido. Las ropas caen en pliegues donde, juegan luces y sombras donde a la figura volumen.
La relevancia de los detalles del cuerpo y de los pliegues de los ropajes, que provocan cierta tensión psíquica, se puede apreciar estudiando minuciosamente la escultura: la protuberancia de los músculos, la hinchazón de las venas, las grandes piernas, pesadas al empezar a moverse. Tal y como afirma un escritor, si este titán se levantara, el mundo se rompería en pedazos. Miguel Ángel lleva la cólera sagrada de Moisés hasta su punto más álgido. Sin embargo, la contiene, puesto que los pasionales seres del artista tienen prohibida la liberación de sus energías.
Es una representación neoplatónica, la parte derecha está estable, es la parte divina, por donde le viene la inspiración, en contraposición la parte izquierda es la parte por donde le viene el peligro y el mal. Está tenso, viendo como su pueblo ha caído en la idolatría.
Tiene cuatro elementos neoplatónicos:
-          La tierra, representada en la pierna con los pliegues de la ropa a modo de cueva.
-          El aire cuando respira, se percibe en las aletas de su nariz, que se expanden.
-          El agua representada en sus barbas a modo de cascada.
-          El fuego representados con esos "cuernos" (en pintura era fácil de representar, con una luz detrás del personaje, pero en escultura tuvo que emplear este artificio).
La sangre fluye de manera contenida, parece que está a apunto de estallar y empezar a gritar, frunce el ceño, su psique se puede captar a través de su gesto y su mirada, podemos ver su pensamiento, es un trabajo psicológico muy estudiado.
Miguel Ángel pensaba que el Moisés era su creación más realista. La leyenda cuenta que, al acabarlo, el artista golpeó la rodilla derecha de la estatua y le dijo "¿porque no me hablas?", sintiendo que la única cosa que faltaba por extraer del mármol era la propia vida. En la rodilla se puede encontrar la marca de Miguel Ángel al golpear a su Moisés.
El trabajo de Miguel Ángel inspiró otra estatua de Moisés en la Fontana dell'Acqua Felice, pero ésta de muy discreta calidad.
En cuanto al conjunto: La tumba de Julio II, una estructura colosal que debía dar a Miguel Ángel el suficiente espacio para sus seres superhumanos y trágicos, se convirtió en una de las grandes decepciones de la vida del artista cuando el papa, sin ofrecer explicación alguna, interrumpió las donaciones, posiblemente desviando dichos fondos a la reconstrucción de San Pedro por parte de Donato Bramante. El proyecto original estaba formado por una estructura independiente, sin apoyo, de tres niveles, con aproximadamente 40 estatuas. Tras la muerte del papa en 1513, la escala del proyecto se redujo paulatinamente hasta que, en 1542, un contrato final especificó una tumba con un muro sencillo y con menos de un tercio de las figuras incluidas en el proyecto original.
El espíritu de la tumba, sin embargo, se puede observar en la figura del Moisés, finalizado durante una de las reanudaciones del trabajo en 1513. Diseñado para ser visto desde abajo, y equilibrado por otras siete enormes formas de temática similar, el Moisés actual, en su contexto irrisorio comparado con el proyecto original, difícilmente puede tener el impacto deseado por el artista. El líder de Israel se presenta sentado, con las Tablas de la Ley debajo del brazo, mientras que con la otra mano acaricia los rizos de su barba.
La imaginación puede situar esta representación de Moisés en el pasaje de éxtasis tras recibir los Mandamientos en el Monte Sinaí, mientras que, en el valle al pie del monte, el pueblo de Israel se entrega una vez más a la idolatría. De nuevo, Miguel Ángel utiliza una cabeza vuelta, concentrando una expresión de tremenda ira que se refleja también en la poderosa constitución de la estatua y a sus ojos.

Comentario: La Virgen del jilguero. Rafael. Pintura del Renacimiento

La Madonna del Jilguero

  • Título: Madonna del Jilguero
  • Autor: Rafael Sanzio
  • Cronología: 1507 (siglo XVI)
  • Estilo: Renacimiento (Cinquecento)
  • Técnica: óleo
  • Soporte: tabla
  • Localización actual: Uffizi. Florencia


Con motivo de su matrimonio con Sandra di Matteo di Giovanni Canigiani, Lorenzo Nasi encargó a Rafael esta maravillosa Madonna para la decoración de su palacio. El edificio sufrió un importante desplome en 1547 provocando fuertes daños en la tabla que fueron restaurados por Michele di Ridolfo del Ghirlandaio. Las radiografías actuales han puesto de manifiesto la rotura del soporte en 17 trozos, apareciendo cuatro añadidos.

Tema: La virgen del Jilguero pertenece a un grupo abundante de madonnas y sagradas familias que Rafael pinta en ésta época. El autor nos presenta a la Virgen como una mujer de su época, joven, llena de amor, de ternura hacia su hijo y San Juan bautista que aparecen desnudos o semidesnudos jugando con un jilguero mientras que la Virgen sostiene un libro abierto con una de sus manos y con la otra acoge a uno de los niños.

Composición: La escena está inspirada en Leonardo al emplear la composición piramidal muy admirada por los artistas del Cinquecento, ya que ven en ella la mejor forma y representar a los personajes del primer plano. Esta composición destaca por su equilibrio y severidad y en ella encontramos el estilo definitivo del Rafael durante su estancia florentina, destacando la belleza y el humanismo de las figuras.

Las figuras se ubican ante un amplio paisaje con el que se obtiene un efecto de perspectiva y que está inspirado en los paisajes leonardescos. Utiliza el sfumato de Leonardo para crear una atmosfera envolvente que da profundidad al cuadro y que envuelve el paisaje con las figuras del primer plano. La influencia de Miguel Ángel también ésta presente inspirándose en él al colocar la figura del niño entre las rodillas de su madre. También destaca la relación entre los personajes gracias al juego de miradas y gestos que refuerzan el humanismo de la escena. Además la obra pone de relieve los conocimientos de anatomía de Rafael.

En esta composición encontramos el estilo definitivo de Rafael durante su estancia florentina, destacando la blandura, la belleza y el humanismo de las figuras, interpretando de manera correcta la filosofía católica del momento. La escena está inspirada en Leonardo al emplear una composición piramidal muy admirada por los artistas del Cinquecento, asimilando también el atractivo contrastes de luces y sombras con el que crea una admirable sensación atmosférica. Las figuras se ubican ante un amplio paisaje de aspecto umbro con el que obtiene un prodigioso efecto de perspectiva. Las referencias a Fra Bartolomeo y Miguel Ángel también están presentes, inspirándose en éste último al colocar la figura del Niño entre las rodillas de su madre. La relación existente entre los personajes gracias al juego de miradas es destacable, reforzando el humanismo de la escena.

Comentario: La Gioconda. Leonardo Da Vinci. Pintura Renacimiento.

La Gioconda
  • Título: La Gioconda (Monna Lisa)
  • Autor: Leonardo Da Vinci
  • Cronología: 1503-1505 (siglo XVI)
  • Estilo: Renacimiento (Cinquecento)
  • Técnica: óleo
  • Soporte: tabla
  • Localización actual: museo de Louvre

Tema: Vasari identifica este retrato con Monna Lisa, esposa del rico florentino Francesco del Giocondo. El retrato fue encargado en 1503 pero se desconoce si fue terminado por Leonardo. La Gioconda fue adquirido por el rey Francisco I de Francia hasta que pasó al museo del Louvre.
Composición: La composición es aparentemente sencilla: una mujer sentada en una silla de brazos, frente a un paisaje. La dama vuelve el cuerpo a un lado y dirige su mirada al espectador.  La Gioconda está concebida desde dentro. El punto donde se convergen todas las miradas es la cara de la mujer, aunque también llama la atención sus manos, modeladas y entrelazadas. Para acentuar su aire de misterio, Leonardo utilizó un recurso: los dos lados del cuadro no coinciden ni en la cara ni en el paisaje fantástico del fondo. La línea izquierda del horizonte parece más alta que la derecha.
Elementos plásticos: La Gioconda llama la atención por su enigmática mirada y su misteriosa sonrisa. Para conseguir esta mirada y esta sonrisa, Leonardo pintó un soporte de madera de álamo; primero dibujó a la mujer directamente sobre el cuadro y después la pintó al óleo con los colores muy diluidos para poder poner múltiples capas. Estas dan al rostro efecto de luz y sombras idealizados y mágicos. El paisaje del fondo contribuye a acentuar la sonrisa de la mujer.
Leonardo difuminó los ojos y los labios, además del cabello con una técnica denominada “sfumato” que consiste en difuminar los contornos para crear efectos sutiles de la luz sobre la piel.
La luz y la paleta de colores dulcifica el retrato.


Comentario: La escuela de Atenas. Rafael. Pintura del Renacimiento.

La escuela de Atenas

  • Título: La escuela de Atenas
  • Autor: Rafael Sanzio
  • Cronología: 1510-1511 (siglo XVI)
  • Estilo: Renacimiento (Cinquecento)
  • Técnica: fresco
  • Soporte: muro
  • Localización: Sala de la Signatura, Vaticano


Tema: La escuela de Atenas representa el espíritu de la cultura del Renacimiento y celebra la búsqueda racional de la verdad. La escena recoge gran número de filósofos de la Antigüedad. En el centro de la composición aparecen  Platón (con los rasgos de Leonardo) y Aristóteles. Platón alza una mano y sostiene con la otra su tratado sobre el origen del cosmos; Aristóteles lleva consigo su Ética y señala con la mano hacia la tierra. En el grupo de la izquierda, Pitágoras, lee, rodeado de un grupo que observa sus explicaciones, destacando entre ellos Averroes. Más a la izquierda se encuentra Epicuro, que también lee un libro sostenido por un niño. Heráclito (con el rostro se Miguel Ángel) se apoya en el primer peldaño de las escaleras y se muestra pensativo. Diógenes el cínico está tumbado en la escalera y se muestra indiferente a todo lo que le rodea. Euclides mide una figura geométrica con un compás. Sócrates que aparece situado a la derecha de Platón, expresa sus ideas a Alejandro Magno. Ptolomeo aparece de espaldas al espectador y sostiene un globo terráqueo, símbolo de su teoría de que la tierra es el centro del universo. El joven con birrete negro que mira hacia nosotros es Rafael.
Composición: la escena tiene lugar en un marco arquitectónico inspirados en los proyectos de Bramante para la Basílica de San Pedro del Vaticano y en edificios clásicos romanos. Las líneas de perspectiva de la composición confluyen en los cuerpos de Platón y Aristóteles, marcando la arquitectura la profundidad. El resto de personajes parecen estar distribuidos de forma anárquica pero realmente se puede observar que están distribuidos en grupos, los cuales tienen sus figuras principales y formas de relacionarse. Rafael es capaz de reflejar con sencillos gestos ideas de gran complejidad.


lunes, 5 de marzo de 2012

Arte prehistórico.- Andalucía.

Aquí os dejo una recopilación de un tema de Arte prehistórico de Andalucía extraída de un  IES de Andalucía.

Descargar aquí.

viernes, 2 de marzo de 2012

Entierro del Conde Orgaz. Obra comentada. Selectividad.

Para completar lo dado el último día sobre el arte del Renacimiento español aquí os dejo el comentario de la obra el Entierro del Conde Orgaz del Greco.


COMENTARIO DE LA OBRA DEL ENTIERRO DE EL SEÑOR DE ORGAZ, DE EL GRECO

ENCUADRE:

Obra:  Entierro del Señor de Orgaz. Iglesia de Santo Tomé. Toledo.
Autor:  Domenikos Theotokopoulos, El Greco
Género:  Pintura (religiosa). Óleo sobre lienzo.
Estilo:  Arte del Renacimiento
Cronología:  Siglo XVI. 1586-88. España
Otras obras: "La expulsión de los mercaderes del templo", "El martirio de San Mauricio", "El expolio", "El caballero de la mano en el pecho"...

ANÁLISIS:
Estamos ante una pintura al óleo sobre lienzo, de gran formato (casi cinco metros de altura por algo más de tres metros y medio de ancho).
En el lienzo predomina claramente la mancha de color sobre los elementos lineales o dibujísticos. Esto se aprecia más claramente en algunos motivos como las nubes, el alma del difunto que transporta hacia el cielo el ángel situado en el centro de la composición o en la casulla blanca del sacerdote de espaldas. El Greco se decanta por los pintores renacentistas que defendían la primacía del color sobre el dibujo (los venecianos), debido a la admiración por Tiziano y Tintoretto en su estancia en Venecia. Utiliza el pintor una amplia gama de colores, destacando, además del negro omnipresente, el azul, carmín, blanco y amarillo (los mismos colores de la paleta de Tintoretto). Respecto a la técnica del color, El Greco trabaja la obra con manchas de color, es casi total la ausencia casi total de dibujo; en la zona de los nobles toledanos el traje está conseguido a través de manchas negras que soportan los rostros y las manos, enmarcados por las golillas y los puños obtenidos con manchas de pasta blanca. Por otro lado, la iluminación es irreal, ya que no corresponde a ninguna de las fuentes representadas en el cuadro, como las antorchas de la comitiva inferior, ni se insinúa una procedencia externa. Así, la luz sirve para modelar y definir el volumen, además de tener un carácter simbólico: es brillante en la Gloria y mortecina y oscura en la tierra.
En cuanto a la composición, la obra está dividia en dos mitades contrapuestas y con un tratamiento diferenciado:  en la inferior el mundo terrenal y en la superior el ámbito celestial. A diferencia del mundo terrenal, bastante estático, la Gloria presenta un notable dinamismo.
El horror al vacio, habitual en la obra de El Greco, se traduce en un abigarramiento de las numerosas figuras, algunas de ellas recortadas parcialmente por el marco (claro motivo manierista). La densidad de figuras que integran la composición apenas deja hueco para la representación del espacio.
En el lienzo no existen unas referencias espaciales concretas, no se pone como fondo ninguna arquitectura que nos permita identificar dónde se está desarrollando la acción. Esto será una constante en la obra de el Greco, lo volvemos a ver en El Expolio, por ejemplo, en la que las figuras se agolpan alrededor de Cristo ocultando el fondo al que no se hace alusión alguna. Solamente en el ámbito la Gloria se insinúa, mediante variaciones de luz y tamño, una cierta profundidad espacial. En cualquier caso, la pintura de El Greco, como la mayoría de los manieristas, manifiesta un escaso interés por la perspectiva y el espacio.
COMENTARIO:
El cuadro narra la leyenda toledana sobre la muerte del Señor de Orgaz (también se le nombra como el conde de Orgaz, pero la villa de Orgaz no fue condado hasta el siglo XVI) en 1323. Según esta leyenda, cuando se procede al entierro se produce un milagro, que es el que refleja el pintor en este lienzo. En la zona inferior está el milagro, trasladado al siglo XVI, contemplado por un buen número de nobles toledanos contemporáneos de El Greco, lo que supone un verdadero anacronismo. En la parte baja de la imagen  con la figura del difunto, D. Gonzalo Ruiz, señor de Orgaz,  en el centro en el momento de ser recogido por dos santos para transportarlo a su tumba,  debido al reconocimiento a toda una vida en la que el conde se preocupó por la realización por los demás, con innumerables obras de beneficencia. Los dos santos que aparecen son San Agustín (vestido de obispo), que le agarra por los hombros y San Esteban (como diácono, representando en su casulla su propio martirio), que le sujeta por los pies. Junto a ellos encontramos un niño vestido de negro, que porta una antorcha y lleva un pañuelo con una fecha: 1578; esto hace suponer que se trata del hijo de Doménikos, Jorge Manuel, nacido en ese año. A la derecha se sitúa don Andrés Nuñez de Madrid, el párroco de Santo Tomé, que abre las manos y eleva su mirada hacia el cielo, vistiendo la saya blanca de los trinitarios. Le acompañan dos sacerdotes más: uno, con capa pluvial negra, lee ensimismado el Libro de Difuntos y otro porta la cruz procesional y tiene la mirada perdida. A la izquierda aparecen dos figuras con hábitos de franciscanos y agustinos, siendo estas  Ordenes las más importantes de la ciudad. Tras estas figuras se encuentran los nobles toledanos que asisten al milagro, vestidos con trajes negros y golillas blancas. Sus manos indican el escaso movimiento existente en la escena y refuerzan la expresividad de sus rostros, en los que El Greco ha sabido captar diferentes estados de ánimo, siendo el más generalizado la aceptación sincera de lo sobrenatural.
Se han identificado algunos personajes como don Diego de Covarrubias y su hermano Antonio; un posible autorretrato del pintor en la figura que mira hacia el espectador, justo encima de San Esteban; don Juan de Silva, Protonotario Mayor de Toledo que aparece para certificar el milagro, en el centro de la imagen,elevando su mirada hacia el cielo. Los detalles de las vestimentas y de la armadura demuestran la elevada calidad de la pintura del pintor cretense, a pesar de la pincelada suelta que emplea. Los destellos de la luz reflejándose en la armadura son sorprendentes.
La zona superior se considera la zona de Gloria o rompimiento de Gloria, hacia donde se dirige el alma de don Gonzalo. Se organiza a través de un rombo, crea un movimiento ascendente hacia la figura de Cristo que corona la composición. Aparece el tema bizantino de la Deesis: Cristo Juez, flanqueado por la Virgen y San Juan como intercesores de la humanidad. Cristo viste hábito blanco, símbolo de la pureza, y está sentado, siendo una de las enormes figuras tradicionales del pintor. A su derecha vemos a la Virgen, vestida con sus tradicionales colores azul y rojo, que simbolizan la eternidad y el martirio, respectivamente. Frente a María se sitúa una figura semidesnuda que se identifica con San Juan Bautista, lo cual sirve al pintor para hacer un estudio anatómico, aprendido de la pintura de Miguel Ángel. En la zona izquierda de la Gloria encontramos a San Pedro, portando las llaves de la Iglesia, junto a querubines, ángeles y otros santos. En la derecha se sitúan San Pablo, Santo Tomás (con una escuadra) e incluso Felipe II, a pesar de no haber fallecido, como también hizo Tiziano para Carlos V en la Gloria, hoy en el Museo del Prado.
Estas figuras de la zona superior tienen mayor movimiento, acentuándose algunos escorzos como el del ángel del centro de la imagen. Las tonalidades se han hecho más variadas como el amarillo, el verde o el naranja, colores totalmente manieristas junto a los tradicionales de la Escuela veneciana, presididos por el azul, el rojo y el blanco. En la zona celestial Cristo y la Virgen son representados de modo totalmente ideal, con las formas apenas sugeridas, y los ropajes enteramente irreales.

Entre ambas zonas existen numerosos nexos de unión que hacen que la obra no esté formada por dos partes aisladas entre sí.  En la zona baja encontramos algunos personajes que miran hacia arriba como el párroco, el Protonotario Mayor de Toledo o la figura que se sitúa tras el sacerdote. La Virgen mira hacia abajo como si fuera a recibir el alma de don Gonzalo, que es transportada por el ángel con las alas desplegadas,l a figura que se sitúa entre medias de los dos mundos. Otro nexo de unión entre uno y otro mundo es el ángel portador del alma del Señor de Orgaz, representada en forma de niño, al modo bizantino y medieval. 
Los rostros de los personajes recuerdan notablemente a "El caballero de la mano en el pecho". El Greco cuidaba mucho las posiciones de las manos y recurría a ellas como medio de expresión, de lo cual este cuadro es un buen ejemplo. En cuanto a la esbeltez de los personajes retratados, sus rostro alargados, podemos aclarar que no se debe, como tantas veces se ha dicho erróneamente, a un defecto de visión del autor, sino que es una rasgo estilística absolutamente consciente por parte del pintor que está ya dentro del Manierismo, de la misma manera que hacía el Parmigianino o las últimas obras de Miguel Ángel.
El Señor de Orgaz había dejado a su muerte una manda o testamento, que obligaba a los vecinos de la villa a entregar a la parroquia toledana de Santo Tomé ciertas rentas en dinero y en especie. También pidió ser enterrado en dicha iglesia toledana. Con el tiempo dejaron de cumplir con esta obligación y el párroco ganó un pleito contra la villa, que hubo de pagar todo lo debido. Por este motivo encargó el cuadro, para así perpetuar la memoria de su generoso benefactor.
Este cuadro fue pintado por el Greco entre 1586 y 1588. En estos años, el párroco de la iglesia de Santo Tomé le encarga que haga un cuadro sobre el entierro de Don Gonzalo Ruiz de Orgaz. En el contrato que se hizo para la realización de esta obra se pusieron condiciones muy precisas, sobre todo en relación a los aspectos iconográficos, para contener, en manera alguna, la fértil imaginación del Greco. El contrato fue firmado por Doménikos en 1586 y en él se incluyen las líneas maestras de la composición. Igual que ocurrió con el "Expolio de Cristo" para la catedral de Toledo, con el Entierro también aparecieron problemas económicos. En el contrato se estipulaba que El Greco realizaría la obra en un año, recibiendo 100 ducados como adelanto y corriendo con los gastos de material. Se reflejaba que sería el sistema de tasación por el que se determinaría el precio final. Hubo problemas en la tasación de las cantidades a pagar, con apelaciones, hasta que al final El Greco aceptó el dinero que fijó el Consejo Arzobispal, bastante inferior al fijado en la primera tasación. 
La escena tiene un elevado componente didáctico al aparecer la pequeña figura de Jorge Manuel señalando con su mano izquierda al señor de Orgaz. De esta manera indica cuál es el destino del hombre que ha realizado buenas acciones en su vida, considerándose las obras de caridad como condición indispensable para la salvación eterna. El rechazo de estas buenas acciones como determinantes para el resultado final por parte de las doctrinas protestantes llevaría al Catolicismo a realizar una especie de "cruzada" para resaltar el valor de la caridad, siendo este cuadro un típico ejemplo de la Contrarreforma. No debemos olvidar que la integración de El Greco  en el mundo religioso de Toledo fue muy efectiva, convirtiéndose en el pintor de lo espiritual. Además, el pintor hace una reflexión de validez universal sobre la muerte y la ascensión del alma de los justos al Cielo, que se muestra en todo su esplendor.
Por todo ello, podemos observar como el pintor griego no pinta lo que ve, sino lo que le gustaría ver, deformando la realidad en aras a su febril imaginación, desentendiéndose de la naturaleza figurativa y visible para llegar a un trasmundo místico, espiritual y lleno de alucionaciones.
La figura capital en la pintura española del siglo XVI es la de El Greco. Doménikos Theotocopoulos (1541-1614) nació en Creta y en esta isla recibió su primera formación pictórica, en contacto con los iconos religiosos sobre fondos dorados, lo que explica la adopción de rasgos bizantinos que estarán siempre presente en su obra. Su primera educación bizantina le impregna de un sentido casi abstracto, ritual y simbólico de la imagen piadosa, visible luego en sus representaciones de Cristo bendiciendo o abrazado a la cruz. Viajó por Italia, asentándose en Venecia, donde fue discípulo de Tiziano y admiró a Tintoretto. En Italia estudió a Miguel Ángel (a pesar de defraudarle en cierta manera), tomando de él el dibujo de las anatomías, las formas y la concepción de los temas, y de los pintores manieristas, las figuras alargadas y la línea serpentinata. Se trasladó a España con la perspectiva de trabajar en el Monasterio de El Escorial, pero su cuadro de presentación, "El martirio de San Mauricio o la Legión Tebana", no gustó a Felipe II y no pudo entrar como pintor real, asentándose en Toledo, encajando perfectamente con la sociedad mística y contrarreformista toledana.
Su pintura, a partir de ahora, tendrá rasgos manieristas, utiliza siempre el alargamiento de las figuras para dar mayor expresividad a sus figuras, para dotarlas de una mayor espiritualidad. Y es que su obra es una constante búsqueda de las expresiones místicas y de las formas etéreas, ingrávidas, que se elevan en un movimiento ascensional, como dotadas de una energía mística que les hace levitar. Sus figuras aquí se alargan y pierden cualquier adiposidad, hasta reducirse a interminables hileras de formas huesudas sobre las que los paños flotan, afirmando todavía más la sensación de adelgazamiento. Los colores son ahora fríos y algo sucios: grises, verdes agrios y toda una gama de azules plomizos, más apropiados para plasmar sus visiones místicas. La composición sigue siendo manierista, la falta de espacio tiende a impulsar sus cuerpos hacia lo alto y provoca una sensación de ahogo. Hará todo tipo de pinturas, desde retratos ("Cardenal Niño de Guevara", "Caballero de la mano en el pecho"), temas religiosos ("Asunción de la Virgen", "Adoración de los pastores"...), paisajes ("Vistas de Toledo"), incluso mitológicos ("Laooconte y sus hijos").
Falleció a los 73 años en 1614, entre la admiración de muchos, la crítica de unos pocos y la indiferencia de nadie. Desdeñado largo tiempo por la crítica neoclásica, debido a esa visión ultrarreligiosa y oscura de la Contrrreforma, el descubrimiento y la valoración de la obra de El Greco se inició a finales del siglo XIX, por los pintores impresionistas (Degás sobre todo), y alcanza su máximo éxito en la contemporaneidad con los movimientos expresionistas del siglo XX, que vieron en él un antepasado ideal. El pintor de las formas que vuelan ha tenido que esperar trescientos años para que su genio fuera reconocido y su obra considerada como la de un gran maestro.

CONTEXTO HISTÓRICO:
En España, como en el resto de Europa, el Renacimiento italiano llegó con el paso de la centuria. Esta penetración del renacimiento italianizante se vio favorecida por las intensas relaciones políticas que los Reyes Católicos y Carlos I tuvieron con Italia: en la primera mitad, el emperador Carlos conquistó Nápoles y Sicilia y lucho contra los franceses por el Milanesado. Todo ello impulsó las relaciones con nuestro país, viniendo artistas italianos a trabajar aquí y españoles que salen a estudiar artes en Italia. Sin embargo, el peso de la religión fue muy fuerte en nuestro país, ya que nos eregimos en los principales defensores del Catolicismo a ultranza y en lo convenido en el Concilio de Trento. Nuestro arte estará marcado por una religiosidad profunda, propia de la sociedad española contrarreformista de la época de Felipe II. Así, la mayoría de los edificios construidos son monasterios e iglesias, se prefiere la talla en madera por su caracter expresivo y espiritual sobre el mármol o el bronce, la inmensa mayoría de lienzos hacen referencia a martirios de santos o escenas de la vida de Cristo, quedando relegado totalmente el desnudo o la pintura mitológica. Además, el carácter teatral y apoteósico que adquiere nuestro arte anuncia ya las características del Barroco del siglo XVII.

Frases o chistes del día

Paulo Coelho

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.